martes, 26 de julio de 2011

VAGUEDADES (1)


S/nobile:

Snob/esnobista.- Definición de la RAEL. “Persona que imita con afectación las maneras, opiniones, comportamientos, etc., de aquellos a quienes considera distinguidos”.

Es posible que este modismo ya fuera reconocido durante el Renacimiento, s.XV/XVI. Tiempos en que la implantación de gremios determinó las diferencias sociales entre las artes y los oficios. Comenzó a valorarse la belleza; la pintura, escultura, arquitectura, la música, la poesía, etc. Comenzaba a aflorar cierto refinamiento entre las clases mas acomodadas. Los mercaderes y comerciantes de éxito, comenzaron a adoptar las maneras y costumbres de aquellos que habían tenido el reconocimiento de título de nobleza; ya fuera por transmisión hereditaria o por valores de reconocimiento concedidos por las monarquías gobernantes, pasando de ese modo a representar una especie de aristocracia adquirida, es decir: “sin ser, querer aparentar”. El termino ”Snobile” viene del latín “sine nobilitate” (sin titulo nobiliario), que las universidades inglesas de prestigio utilizaban para denominar a las personas de cierto estatus  que no poseían titulo. 
Es una de las principales corrientes de nuestra época. Sin ella, sin su intermediación sería muy difícil que las tendencias, creaciones más o menos originales: las artes en general, la moda, las costumbres sociales, alcanzaran notoriedad; logrando sobrevivir más allá del pequeño círculo de enterados. El gran drama del Snob, es que hasta lo más caro, lo más sofisticado, termina haciéndose popular, es decir vulgar; lo cual conlleva que deba de estar constantemente reinventándose.

“Nada es tan doloroso como el ser igual a todo el mundo”  Honorè de Balzac

lunes, 28 de febrero de 2011

DESDE MIS ORÍGENES ( y 2)

Un hipotético descubrimiento de mi identidad; la aportación de pruebas, hechos y sucesos desconocidos a día de hoy, podrían crear una convulsión político-social de incalculables consecuencias. Pasajes históricos de difícil comprensión para la sociedad actual. Mi existencia no es caso único; percibo en ocasiones la proximidad de otros, aunque solamente el hecho de reconocernos podría resultar fatal.
Llegué a formar una familia de la que tuve descendencia, que por desgracia para mi, tuvieron un ciclo-vital común al resto de los humanos, si bien, tuvieron un reconocimiento legendario mas alto que sus progenitores. Después, el hecho de mi genuino pervivir hacía difícil volver a intentarlo.
Transitando por el tercio final del s.XX, sucedió un hecho, -quiero creer que casual- que iba a resultar decisivo para mi. Como consecuencia del mismo, hoy me encuentro en el lugar que anhelaba y que siempre deseé. Aunque siempre estuve bien representado en pétreos recuerdos, quiero descansar en mi ciudad eterna, con nueva identidad: bien camuflada y blindada. Un sitio privilegiado, desde donde pueda contemplar todo aquello que en lejano pasado me fue tan cercano. La empírica de mi pervivencia me da la certeza con rotunda claridad, que el futuro de esta noble y leal tierra, es poco halagüeño. Hoy, aunque descanso y espero con el equipaje siempre dispuesto, mas que nunca quiero estar muy alerta en mi amada urbe. Como sucedió desde antaño: volverán a intentarlo.

 Alguna que otra vez con la llegada de la noche, siempre con extraordinaria cautela, descompongo el conjunto escultural donde me encuentro y deambulo por lugares que siempre me resultaron tan cercanos y emotivos. A pesar del tiempo transcurrido me sigue emocionando el recio tañido, -si bien algo viejo y muy gastado- de mi entrañable Wamba. Yo por mi parte podría seguir hablando de mi vida, incluso contaros pasajes objetivos deslumbrantes para vosotros, aunque, a día de hoy no lo creo necesario. Siempre me tendréis cercano.



Soy El viajero en el tiempo: William B. Arrensberg.

                                                                                                                              

viernes, 4 de febrero de 2011

DESDE MIS ORÍGENES (1)

Aunque en los escritos, frecuentemente, sitúan mis ancestros próximos a los cántabros, siempre tuve la certeza de mi asturiania, si bien, es cierto que el trajín de mis vivencias me llevó en bastantes ocasiones lejos de mi Matria Querida.
Algunos sucesos ocurridos en la proximidad familiar tuvieron gran influencia para crear en torno a mi originaria identidad, una negra leyenda de hombre cruel y malvado. Las distintas etapas vividas en mi persona, casi siempre solían acabar cercanas a la fatalidad, a pesar de que por mi genuina naturaleza tenía el regreso asegurado.
Siendo aún joven como consecuencia de mi posición dentro del rango de nobleza a la que pertenezco, estaba obligado a defender todo aquello que por mi   linaje había conseguido y lo que que se me había otorgado, razón por la cual tuve que hacer frente a todo tipo de conspiraciones y constantes escaramuzas bélicas en las que fui forjando un espíritu beligerante. En una de esas contiendas y ante un fatal desenlace, comencé a percibir que alguna deidad me había otorgado una extraña existencia perdurable. A partir de entonces, debido a ello, los recuerdos se agolpan de tal manera que en ocasiones se me hace muy difícil discernir y concretar el momento de la acción, me lleva tiempo situarme en el tiempo y lugar.
Viajé constantemente, obligado por los avatares de mi propia existencia. Nací de noble estirpe, lo cual me dio privilegios para relacionarme con ilustres caballeros que pasaron a la historia de estas tierras y otras lejanas. Conocí épocas y situaciones que habrían de marcar el curso de nuestra civilización. Estuve próximo a personajes que fueron vitales para el devenir de esta tierra. Por el contrario, también tuve la desdicha de conocer a impíos individuos contra los que estuve y estaré para siempre en lucha.
Empleé una parte importante de mi existencia en combatir contra hordas invasoras contrarias a nuestra fe y nuestras leyes. Participé en históricos acontecimientos: guerras religiosas y civiles, que serían decisivas para la permanencia de nuestros valores en la península donde habito. Vi cerca de mí, la opulencia y la codicia, grandeza y ocaso. Héroes y mártires. Conocí secretos de la alquimia; ordenes y sectas de diverso credo y condición. Hambrunas, plagas, catástrofes de todo tipo. Sentí de cerca el despertar al Renacimiento. A grandes autores del siglo de oro. Todo lo extraordinario del siglo de las luces. Estuve muy próximo a grandes personajes de las artes y las ciencias que a la postre fueron paradigma de generaciones. Espectador de importantes descubrimientos, adelantos e inventos. Políticos y clérigos de distinto signo y credo: algunos, quebrados en el camino, y otros,  que harían sonrojarse a sus acólitos. Asistí a las grandes revoluciones en el viejo continente: controversias filosóficas, cismas religiosos, nacionalismos perniciosos. Se de maestros de la superchería. Lo más bello y lo más ruin.  

viernes, 17 de diciembre de 2010

IN MEMORIAM

Un Príncipe. Categórico, a mitad de camino entre la admiración y la amistad, era calificado por persona -amigo común-, muy conocida de la noche ovetense. Había nacido en Mieres. Perteneciente a una inquieta generación que desde esa villa abasteció a la región, incluso diría que al resto del país, de nombres destacados en múltiples facetas del ámbito cultural, también empresarial. 
Lo conocí en Madrid, regentando un elegante local de moda y culto entre la farándula de cartel en los primeros años de la progresia "tierno-galvanizada". Allí asentó su palidez y porte aristocrático durante algunos años, granjeandose amigos, prestigio y excelencia, especialmente, entre el público femenino; conocidos fueron sus devaneos con personajes de la crema, la seda y el oropel; algunas de ellas vigentes en la actualidad. Años después y como consecuencia de vicisitudes personales, retorna a su terruño; eran malos momentos para el, estaba en horas bajas. Fue en esos años de regreso cuando comencé a tratarlo. No era persona fácil,-en principio- para cultivar su amistad. Su carácter especial, carismático y frágil;  reservado en exceso, esquivo; su situación personal quizás se lo hubiese agudizado. Para entonces era un hombre de vuelta, vencido, quemado. Lo conocí bien en la noche capitalina. En aquella seudo-bohemia convencional y provinciana. Abundante en iconoclastas culturales, -quien menos, siempre amenazante de escribir la continuación del Quijote- habituales esos años en el antiguo de Oviedo. Yo siempre lo note incomodo entre aquel claustro. Lo recuedo perfectamente en alguna de aquellas polémicas que se formaban en aquel docto local; cuando la cosa iba subiendo de tono, salía a fumar un cigarrillo por la plaza del Paraguas: de vuelta, siempre me había parecido que marchaba a reírse en soledad. Arropado por amigos de antaño, logro remontar y lograr cierta estabilidad; establecerse en el antiguo. En su pequeñisimo y acogedor local, pase muchas horas de conversación, de confesión y, por supuesto de copas. Era hombre de modales, de refinada ironía. De trato exquisito con la gente fiel. 
Recuerdo un día, tomándonos unas copas fuera de aquel entorno, me dijo que estaba seguro que teníamos muchas cosas en común, razón esta que le hacia estar distendido. Eres como yo, me dijo: un bon vivant incurable. En mas de una ocasión confesamos nuestras frustraciones, debo reconocer que las mías eran mucho mas peregrinas. En fin, una humilde semblanza para tan entrañable amigo. Un mal día, recibe la visita que nadie espera, ....una pena mu grande, molesta y mu mala...que dice una malagueña flamenca: se lo llevó. Donde quiera que estés Sergio León, aun te recuerdo con frecuencia; hasta siempre. Un Príncipe, un bon vivant. Nada en el era común.


Se que te habria gustado

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miércoles, 15 de diciembre de 2010

En Oviedo anda estos días la representación de: el Elisir de Amor, ópera de culto en el catálogo de la lírica italiana. Los conspicuos eruditos de la cla capitalina, siguen atormentándose: tenor ligero, romántico, mezzo tenor. Dios Kraus, etc. Ahí os dejo: UN TENOR. Escucha...escucha.

martes, 14 de diciembre de 2010



 ASTURIANO.

El nativo de esta tierra, digo, ASTURIAS; no tuvo nunca , ni tiene, ambición soberanista alguna; nunca la necesitó. El simple hecho de sus orígenes,  manifiesta la mas pura esencia de lo que hoy conocemos como España. Lo lleva estigmado en su ser desde la misma concepción como humano. Precursor de causas bellas; también pionera y capaz de arrogarse lo mas destructivo y ruin del ser. Nunca necesitó de iluminados que le inventaran una supuesta patria; una historia, unos símbolos, una bandera. Su probada nobleza y lealtad; el carácter abierto, sincero y solidario, -no siempre correspondido- de sus hijos; unido a un sentir y una visión universal de su existencia, lo ha llevado a confiarse, a dejarse engañar; a jugársela en mas de una ocasión. Abanderada de alguna causa ¿cual causa?. Acaso fue una ensoñación, un despertar revolucionario hacia una Arcadia redentora. Dejándola otros, casi al tiempo, abandonada y maltrecha  en el envite. Los de la "barretina", también los de la "makila", saben de esto. El altruismo, cuando no el grandonismo Astur, siempre nos jugó malas pasadas. El abandono identitario, el entreguismo, la desidia de nuestra clase política; provinciana y pacata, nos llevó al lugar que hoy ocupamos en el conjunto del País: En vía muerta.
Ciudadanos de la socorrida piel de t....¡cuidado con mentar al bicho!. No esperéis a que os lo cuenten, informaros por vuestros medios. Los políticos reinventaran la historia cuantas veces sea necesario hasta acomodarla a sus intereses. En fin, no dejes que te la "imposten". ...A galopar, ..a galopar.